A quién más o a quién menos le gusta viajar.
Casi todo el mundo y, por fortuna, ha realizado alguna vez una escapada de varios días.
Hoy te hablaré de los viajes. Pero sobre todo de algo que considero clave en todos ellos.
Vamos a verlo.
Ahora puedes escuchar los artículos en formato audio
Viajar. Oh viajar. La experiencia de conocer otros lugares, personas, costumbres, comidas y un largo etcétera que solo se descubre cuando se sale a descubrir el mundo.
Para mí, viajar forma parte de lo que ya te hablé en su día de expandir la zona de confort. Puedes repasarla aquí ya que viene bien tenerla fresca para este artículo.
Let’s go.
Cuando nos ponemos en la tesitura de pensar en un viaje, mentalmente nos vamos haciendo una idea de lo que nos gustaría ver, experimentar, conocer para ir perfilando una primera idea en nuestra cabeza. Esto no ocurre de manera instantánea sino que, cuando visualizamos días festivos, vacaciones y otras épocas predilectas para viajar, se va gestando una idea (o varias) dentro de nuestra cabeza.
Tras ello, vienen las curvas.
Cuanto estoy dispuesto a gastarme, cuantos días va a durar, qué quiero ver, cómo me desplazo hasta el lugar, etc. Todos sabemos más o menos cómo va esto.
Sin embargo, hoy me voy a centrar en la que es para mí, la parte más importante de cada viaje: la compañía.
Está claro que cada viaje que realizamos no lo hacemos con cualquier persona. Deberíamos tener algo de confianza, ¿no? A fin de cuentas, vamos a pasar muchas horas con esa(s) persona(s) y vamos a compartir experiencias únicas.
A dónde quiero llegar es que hay viajes de todo tipo y con todo tipo de personas. Y la compañía cambia radicalmente el viaje y todo lo que ello conlleva.
Ejemplo fácil: Salou, verano, 15 días en un apartamento. Viajas con tus amigos de 18 años. O viajas con tus padres.
No hace falta que añada nada más. Ya sabes que la experiencia va a ser radicalmente opuesta. Y sólo has cambiado la compañía. El resto de variables son iguales de antemano.
Por ello, cada viaje que haces debes pensar bien quién te acompañara en el mismo ya que desde que sales de casa, va a estar influenciado por ello. Y no es ni mejor ni peor. Cada uno de ellos es único e irrepetible. Y el viaje también 😉
Llegado a este punto, me quiero centrar en otra compañía que es probable que no much@s se hayan dado cuenta. La más importante de todas y la que poca gente ha experimentado alguna vez.
Y no, no es ni la suegra ni el cuñado.
Es la tuya.
Sí, has leído bien. Tú y tú mismo. ¿Has experimentado alguna vez viajar sol@? ¿Has planeado por ti mismo qué hacer, cómo ir y todos los detalles que hemos visto al principio?
Si tu respuesta es afirmativa. Enhorabuena. Eres una minoría y es probable que sepas mucho más de tí si has sido capaz de experimentarlo.
Venga hombreee ¿cómo voy a viajar solo? Eso solo lo hacen los chalados…
Es probable que piensen así. Y no te culpo. Yo también lo pensaba. Y no estoy diciendo que siempre viajes solo. Ni mucho menos. Es más, es probable que mis mejores recuerdos viajando sean con más personas. Pero eso está bien. Ya te he dicho que lo más importante es la compañía. Lo demás, es secundario.
Pero creo que aventurarte sin nadie más no solo es positivo, sino que es necesario. Porque así tomarás responsabilidad de cada decisión que tomes. Tú y tu conciencia seréis los mejores aliados y no tendréis a nadie para preguntar por otra opinión y dejaros llevar.
Pero la mejor parte y la más relevadora es la siguiente: Te vas a conocer a ti mismo. Qué quieres hacer en cada momento, cuando ver tal o pascual y un largo etcétera en las que tú eres el único protagonista.
Y no digo que sea fácil. De hecho, la primera vez es una sensación rara (como todas las primeras veces).
Te sientes como aislado, pero a la vez libre. Sin responsabilidades con otros, pero sí contigo mismo. Echas en falta a tus allegados, pero agradeces tener tu independencia.
De hecho, hay mucha gente que nunca ha experimentado estas sensaciones. Siempre ha habido alguien con ellos. No solo viajando, también viviendo o trabajando.
Y creo que es necesario tener una buena relación contigo mismo. Es algo vital en la vida y creo que, si lo consigues, tendrás muy claro quién eres y lo que quieres.
Y para descubrirlo, puedes probar a salir ahí fuera tú sol@ y experimentar con el mundo. De lo que estoy seguro es que vas a aprender algo.
Nos leemos pronto.
Si te ha gustado este artículo quizás también te guste lo que suelo enviar por correo.
Déjamelo aquí abajo y compruébalo 😉