La fuerza es una cualidad básica del ser humano.
No pienses que es solo para cuatro tarados que les gusta verse bien.
Probablemente sea la actividad con mejor ratio beneficio/tiempo invertido.
Veamos por qué.
Ahora puedes escuchar los artículos en formato audio
Cuando leas el título puede que te dé por imaginarte a Arnold Schwarzenegger en sus mejores días o al tipo que trabaja en una empresa de mudanzas subiendo armarios a un quinto sin ascensor.
Lo cierto es que queramos o no, la fuerza es una cualidad básica y la usamos todos los días desde que nacemos hasta que morimos. En mayor o menor medida, pero la usamos. Cuando te levantas de la silla, cuando coges esa caja del suelo, cuando dejas ese tarro en lo alto de la estantería, cuando subes escalones e ¡incluso cuando estás de pie! Tu cerebro debe activar tus músculos para mantener la postura y debe aplicar cierta fuerza contra la gravedad para que no seas un gusano y vayas arrastrándote por el suelo.
Debido a nuestro estilo de vida actual, con un desarrollo normal de una persona, el nivel de fuerza requerido para realizar nuestro día a día es bastante bajo y se alcanza progresivamente hasta la edad adulta. Un niño no será capaz de levantar una silla ni de llevar una mochila muy cargada. Pero a medida que va creciendo, llega un momento en el que ese tipo de acciones se dominan y pasan a realizarse sin mayor esfuerzo ni consciencia. Tu cuerpo se ha adaptado a ello.
¿Y cuál es el problema entonces? Ya estamos adaptados a nuestro día a día y podemos realizar todo tipo de acciones sin necesitar nada más, ¿no? Anda y que te den…
Bueno, no exactamente. Como he comentado, una persona sana y adulta no tiene problemas en su día a día por falta de fuerza ya que el entorno en el que nos movemos ahora está diseñado para ello (si nos escucharan nuestros ancestros de hace millones de años se echarían a reír de nuestros problemas actuales 😅).
El problema viene cuando surgen imprevistos o la vida va siguiendo su curso natural. Cuando una persona mayor no puede levantarse de una silla o de la cama o no puede realizar acciones tan “cotidianas” como ir al baño sin ayuda o hacer la cama, se vuelve dependiente. Y desgraciadamente todos conocemos o hemos vivido alguna situación de estas características. Y es cada día más frecuente (en parte y por fortuna, ya que vivimos cada vez más años). Y puedes pensar que no es solo falta de fuerza, sino que también hay falta de coordinación, equilibrio, agilidad, etc. Y no digo que no sea.
Pero el pilar principal es la fuerza. Y la falta de ella en edad avanzada es el mayor de los hándicaps en el día a día.
El volverse dependiente físicamente o psicológicamente de otras personas es una fase muy dura. Pero podemos evitar (o al menor ralentizar) gran parte del problema mediante la mejora de nuestra fuerza.
¿Y qué es entrenar la fuerza? ¿¿Debo meterme en el gimnasio 6 días a la semana para evitar que no me pueda levantar de la silla con 80 años??
Ni mucho menos. No nos volvamos locos tampoco.
Tu cuerpo está diseñado para moverse, caminar, correr, levantar obstáculos, saltar y cualquier cosa que se le presentara delante y que iba contra su supervivencia. Ha sido así durante más de 2 millones de años y porque en los últimos 2000 años de historia nuestra vida haya cambiado de manera radical, a tus genes no les ha dado tiempo a adaptarse (ni les va a dar ya te lo adelanto) a este entorno. Y, por tanto, espera estímulos acordes a lo que ha experimentado durante tantos años. Nunca ha estado sometido hasta día de hoy a estar más de 8 horas sentado cada día. Ni a muchas otras cosas más que realizamos día a día pero que ni siquiera como conscientes. Pero esto ya da para otro artículo.
A lo que voy es que con pequeñas dosis de lo que tu cuerpo espera, se pueden remediar gran parte de los problemas de la vida actual.
Y una de esas es entrenar tu fuerza.
Si nunca has hecho nada parecido, puedes y debes empezar poco a poco. Unas sentadillas con tu propio peso en tu casa mientras haces un break de trabajo o de Netflix. Unas flexiones bien hechas cada vez que vas al baño. Da igual las que hagas. Al principio te costará bastante hacer unas cuantas. ¡Es normal! Es algo que tu cuerpo no ha experimentado nunca o en muy contadas ocasiones. Puedes realizar unas subidas con una pierna a una silla, hacer ejercicios de tracción (tirar hacia ti) en una mesa, etc. Hay un montón de opciones y seguro que encuentras ejercicios que puedas realizar.
Lo importante es que lo introduzcas en tu día a día y poco a poco vayas creando esos hábitos. Al principio puedes empezar haciendo esos ejercicios en casa con tu propio peso corporal. Al cabo del tiempo, habrás ganado fuerza y ya serás capaz de hacer más flexiones, sentadillas, etc. que antes. ¡Vamos bien!
El siguiente paso para tener unos niveles aceptables de fuerza (no estoy hablando de levantar 200kg en una sentadilla convencional, tranqui) es aumentar la dificultad del ejercicio. Para ello, es probable que necesites aumentar la resistencia hacia tu cuerpo.
En este punto, puedes adquirir material (tales como gomas de resistencia, mancuernas ajustables, barra de dominadas, etc.) o te puedes apuntar a un centro de musculación (aka gimnasio de los bros). Luego puede que te guste más dedicarte a levantar el mayor peso en unos determinados ejercicios (aka powerlifting) o puede que prefieras tener una buena composición corporal con más músculo y menos grasa (aka culturismo). O puede que te guste entrenar tu fuerza un par de veces por semana para sentirte bien y hacerse sentir bien a tu cuerpo.
Y obviamente puedes hacer el deporte que más te guste. Nadar, correr, ciclismo, curling, etc. El tema es moverse. Pero no te olvides de tu fuerza. Entrenarla específicamente te ayudara en esos deportes también. Son todo ventajas, oye.
Además, no es necesario dedicarle grandes cantidades de tiempo para ver beneficios. Hay multitud de estudios es este sentido y a nivel de salud general con 2-3 sesiones semanales es más que suficiente.
El mensaje es que debes intentar seguir progresando en tu fuerza para que ya no solo las acciones de tu día a día no te supongan gran esfuerzo (subir la compra por la escalera cuenta como acción cotidiana 😏) sino que cuando ocurra algún accidente o lesión, la recuperación va a ser más rápida y te costará menos volver al nivel que estabas antes.
Espero que hayas captado la idea y puedas invertir un poco de tu tiempo y esfuerzo en algo que es tan básico en el ser humano y que está tan infravalorado.
Tu cuerpo y mente te lo agradecerán.
Si te ha gustado este artículo quizás también te guste lo que suelo enviar por correo.
Déjamelo aquí abajo y compruébalo 😉
Como apasionado de la teoría y práctica del entrenamiento de fuerza, enhorabuena por dedicarle un hueco en tu blog!! Yo también intento difundir siempre que puedo este mensaje. Nunca será suficiente el difundir este tema tan poquísimamente arraigado en determinados grupos de edad. A darle duro!!!
PD: genial eso de “flexiones bien hechas” y “gimnasio de los bros”
Muchas gracias Álvaro. La verdad que se debería divulgar mucho más sobre el tema por todos los beneficios que conlleva.
A aportar nuestro granito de arena!!!
Gracias por el comentario.